miércoles, 24 de marzo de 2010

- Pues como ves, tienes dos opciones: someterte a la mediocridad imperante, convertirte en uno más, renunciar a tu independencia y refugiarte en la larga y segura sombra de la masa humana. Llevarás una vida de placer, los ideales hedonistas regularán tu vida, el dolor y la angustia serán desconocidos para ti, y lo mejor de todo, no estarás obligado a pensar. De hecho, estarás obligado a no pensar, y si eso te resulta dificultoso (que, sinceramente, no lo creo) no te preocupes, porque la masa te proporcionará todo tipo de distracciones para alejar todos los fantasmas de tu mente. Tú relájate, y pronto serás un nuevo ente sumido en las entrañas de dicha masa, serás parte de ella, y ella también será parte de ti. Pronto descubrirás la naturaleza de esta relación simbiótica; tú le cederás tu vida, mientras que ella te proporcionará tranquilidad, cobijo, te permitirá beber de su cultura, amorosamente creada para todos sus hijos. Y tú, uno de ellos.

Pero también puedes renegar de la masa. No muchos toman esta opción, pues tiene como consecuencia una existencia más dificil y tumultuosa, poco deseable. Pero hay algunos que por su propia naturaleza se ven obligado a tomar este camino, ya sea porque son despreciados por la masa, al no ajustarse a sus valores predeterminados, o porque se alejan de ella, ya que su amor propio no les permite convertirse en alguien más. Todos ellos son seres singulares, que se ven obligados a convivir en tan pequeño espacio con la masa, habiendo, por consiguiente, problemas, ya que es inevitable que cada uno invada el espacio del otro. Estallan así conflictos , lo que produce una desafección cada vez mayor, entre las dos partes.

Tú verás lo que haces.

lunes, 15 de marzo de 2010

El sol herido moría, manchando las nubes con su sangre derramada. Los otros hombres acababan las tareas del día, y, jocosos, se reunían en las plazas, bares, y demás lugares de ocio...¡Un momento! ¿los otros hombres? ¿son diferentes a nosotros? En efecto, son diferentes ¿En qué se diferencian de nosotros, pues yo veo que somos iguales en apariencia? Buena pregunta, amigo. Solo conócelos. Y, sobre todo, fijate como te tratan ¿y cómo es que somos diferentes? Ah, querido compañero, eso depende del lado en que caiga la moneda.

UNA NECESIDAD IMPERIOSA: ALCALAINISMO

 Alcalá, como ciudad, se encuentra en una encrucijada. O elije seguir siendo ciudad, con todo lo que ello conlleva; que no es ser solo  muni...