Cuatro estrellas
que presiden mis desvelos
mis sueños de luz argéntea.
Juntos en un delirio
de pensamiento inconfesable
de agua turbia de espuma
de una desazón insoportable;
y aún el Sol se burla
cuando despierta la bruma
y alegre, me recuerda
lo lejos que estoy de mis estrellas
que en el cielo ajenas
iluminan la negrura inerte
de mis días